El dinero obtenido fraudulentamente de programas de ayuda creados por el Gobierno de Estados Unidos durante la pandemia de COVID-19 habría sido utilizado para financiar parte del complot que terminó con el asesinato del presidente haitiano Jovenel Moïse, según fiscales federales estadounidenses.
La investigación sostiene que el sur de Florida funcionó como centro de planificación y financiamiento de la operación. Parte de los recursos procedentes de programas como el Paycheck Protection Program (PPP) y los préstamos de emergencia EIDL habría terminado financiando armas, equipos tácticos y la contratación de exmilitares colombianos que participaron en el ataque del 7 de julio de 2021.
La información cobró nueva relevancia después de que 18 hombres detenidos en Haití fueran trasladados a Estados Unidos para enfrentar cargos ante un tribunal federal de Miami.

