SANTO DOMINGO. — La popularidad que alcanzan comunicadores, creadores de contenido y figuras del entretenimiento en las plataformas digitales no garantiza su conversión en votos. Así lo sugiere la Encuesta Nacional de Opinión Pública de octubre de 2026, que encontró que el 60 % de los consultados estaría poco o nada dispuesto a votar por figuras de los medios digitales que no provienen de los partidos políticos tradicionales.
El estudio establece que el 47.5 % de los encuestados no estaría nada dispuesto a respaldar electoralmente a estos perfiles, mientras que un 12.5 % estaría poco dispuesto. En contraste, el 21.5 % manifestó estar muy dispuesto a votar por ellos y el 14.3 % algo dispuesto. Un 4.2 % no respondió.
En conjunto, el 35.8 % expresa disposición a votar por estas figuras, frente al 60 % que manifiesta una disposición desfavorable. La diferencia evidencia que la aceptación de un personaje en el entorno digital no necesariamente se traduce en confianza suficiente para entregarle la responsabilidad de gobernar.
La encuesta también muestra una marcada concentración del reconocimiento espontáneo en Santiago Matías, conocido como Alofoke, mencionado por el 65.7 % al preguntar qué comunicadores o figuras del entretenimiento interesados en entrar en la política les venían a la memoria. Le siguen Ramón Tolentino, con un 2.8 %, y Yadira Marte, con un 0.9 %.
Sin embargo, el reconocimiento de los nombres no equivale a una medición de intención de voto individual por cada figura. La pregunta sobre disposición electoral fue planteada de forma general, dirigida a quienes provienen de los medios digitales y no de los partidos tradicionales.
Las razones expresadas por los consultados ayudan a explicar esta distancia. Entre quienes sí estarían dispuestos a votar por un outsider, el 27 % considera que podría gobernar mejor que los políticos tradicionales, mientras que el 26.6 % valora que hable con claridad y comprenda los problemas de la gente común. Otro 16.3 % considera que tendría valentía para enfrentar la corrupción.
Entre quienes no estarían dispuestos a votar por estas figuras, la principal objeción es la falta de experiencia y preparación para gobernar, señalada por el 37.8 %. Un 15.3 % afirma que no conoce claramente sus propuestas ni sus ideas políticas, mientras que un 11.3 % teme que puedan tomar decisiones poco responsables ante los problemas del país.
El hallazgo plantea un reto para quienes aspiran a trasladar su influencia digital al escenario político: transformar la atención, la conversación y la identificación con sus contenidos en propuestas concretas, credibilidad y confianza sobre su capacidad de gestión.
En un entorno donde las redes sociales facilitan el posicionamiento público y el contacto directo con las audiencias, la competencia electoral exige atributos adicionales. La preparación, el conocimiento de la administración pública, la organización política y la claridad programática pueden ser determinantes para convencer a ciudadanos que distinguen entre seguir a una figura y elegirla para gobernar.
Los resultados sugieren, en definitiva, que la notoriedad puede abrir las puertas de la política, pero no sustituye la construcción de una oferta electoral capaz de responder a las expectativas de los votantes.


