El primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, ha pedido disculpas formales en el parlamento en nombre del estado por las adopciones forzadas ocurridas entre 1950 y 1970, cuando unos 185,000 bebés fueron separados de sus madres por no estar casadas. Lo hizo en complicidad con Iglesia Anglicana, que tuvo que pedir perdón la semana pasada.
El estado financió y legitimó más de cien hogares donde se escondía a las mujeres que se quedaban embarazadas fuera del matrimonio. Allí fueron coaccionadas y torturadas psicológicamente y cuando tenían el bebé se lo quitaban y lo daban en adopción.

