Los pescadores del Pacífico oriental sufren el impacto del calentamiento del océano por el fenómeno de El Niño, que obliga a varias especies a migrar hacia aguas profundas y deja redes semivacías y pueblos en crisis.
Desde las costas de Ecuador y Perú hasta las de Panamá y Guatemala, los pescadores artesanales ven impotentes cómo anchovetas, atunes y pargos se alejan en busca de aguas frías, tras un aumento de la temperatura de hasta 6°C.
«El agua está caliente», atestigua a la AFP Juan Ollague, de 56 años, en el poblado ecuatoriano de Santa Rosa (Santa Elena, suroeste), donde cientos de botes se apiñan en un puerto semiparalizado.
Tras la faena nocturna apenas capturó seis botellitas, un atún pequeño. «Se nos fue en blanco esta noche», lamenta Ollague, a quien la necesidad obliga a zarpar de nuevo bajo un sol intenso.
«Antes la pesca era buena, ahorita está pésima», se queja su colega Darwin Zambrano, de 53 años. En su lancha desenreda una red donde no han vuelto a caer grandes túnidos como albacoras y bonitos.
El calor en el planeta alcanzó niveles nunca antes registrados en agosto y la temperatura media de los océanos, excluidas las regiones polares, se situó en 21,07 ºC, lo que igualó el récord de marzo de 2024, según el observatorio europeo Copernicus.

